
Sillas desconchadas y de un diseño que nos transporta a los parisino jardines de Luxemburgo de principios del siglo XX; un banco de madera, con brazos se hierro curvado, rescatado de alguna casa modernista; una vieja mesa, de madera maciza, que ha sido testigo de muchas sobremesas; baldosas de terracota que han soportado muchos pasos… Un repertorio nostálgico dispuesto por el arquitecto Paul Righini para crear un escenario, que incluso puede abrir o cerrar el telón para ofrecer una representación soleada o sombreada, según el género de la obra que se represente.