
En medio de un camino de mulas, una inmensa palmera saluda al visitante entre dos arcos centenarios. Situada entre Santa Inés y el valle de Buscatel, esta vivienda orgánica se muestra respetuosa con el entorno, integrándose en el paisaje de la isla de Ibiza. El muro de construcción en seco se alza desafiante manteniendo viva la arquitectura rural de la zona. La frialdad de la terraza, pavimentada con cemento, se compensa con los olivos centenarios que se cuelan en ella y con la vegetación que la rodea.