
El arquitecto Jorge Farinha diseña un jardín reflejo y continuación de la vivienda, bajo la misma premisa de la funcionalidad. Los senderos de maderas establecen la distribución y dimensión, definiendo líneas rectas que se abren a los volúmenes blancos de la vivienda y la vegetación. La piedra blanca contribuye a crear geometrías precisas, reflejando y multiplicando, como un espejo, la luz. Los grandes arboles, que configuran los lindes, forman un muro vegetal contra los extraños.
Me encanta el blog, está muy en la linea del que he empezado hace poco.
Voy a seguirlo a partir de ahora.
Saludos.
Un placer que te agrade, la verdad
está bien que de vez en cuando te digan algo >.< que muchas veces me quedo sólo escribiendo jeje