
Una de las recompensas de la Arquitectura es que permite a quienes la ejercen dar forma a los deseos de los otros. En este caso, el deseo de los clientes que acudieron al estudio norteamericano MOS, con os arquitectos Michel Meredith y Hilary Simple a la cabeza, era vivir en una casa flotante, anclada sobre un lago para que la experiencia de habitar en ella fuera única. La arquitectura y la ingeniería lograron, no sin esfuerzo, convertir esta idea en un proyecto que resultó motivador desde el primer momento, tanto por la dificultad de ejecución que entrañaba como por el brillante resultado que prometía.